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domingo, 7 de febrero de 2010

Versos en torno a un cuerpo desnudo que se aleja entre las ruinas de Port-au-Prince

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                              (basados en la foto “Desnudo en Haití

                              realizada por Santiago Manuel

                                      fotógrafo del diario El País, España)

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© Santiago Manuel, El País

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La imagen desoladora de ese hombre

que desnudo se aleja sorteando los escombros de su ciudad

es el epílogo con que se cierran los grados del cataclismo

en los inútiles aparatos de medición

que de nada sirven cuando la tragedia viene desde tan lejos,

desde tan hondo, desde tanto olvido acumulado

del que todos los mercaderes se han aprovechado,

y ahora utilizan para sumar más mentiras y promesas

a un polvo sin destino, pero con memoria,

sólo que la memoria únicamente pesa para los desgraciados

mientras que para los que con gracia ofrecen su mano

pronto se esfumará, o se convertirá en el anillo de oro y amatista

que adorne el dedo de cualquier funcionario de estado.

Es un cuerpo desnudo, precioso y perfecto ébano restañado

entre la basura del fin del mundo,

y es la obra más depurada de ese arte exquisito de jugar con los deshechos.

No la ha esculpido el hombre, sino la vida, la tragedia.

La gran prensa civilizada ya la ha etiquetado

como la figura de un loco que escapó de su hospicio,

pero puede que sea un simple hombre que ya no cree en nada,

al que le da igual deambular vestido que desnudo,

porque a su puerto ya no arribará príncipe alguno

y la subsistencia del vasallo es solamente un acuerdo quebradizo

que cruza innumerables despachos, de boca en boca de infinitas palabras

al acecho de que la primera oportunidad del próximo desastre

les ofrezca la manera más oportuna para salir del compromiso

bajo el paraguas de una nueva buena (y falsa) intención.

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© David Lago González, 2010.

(Madrid, 7 de febrero de 2010)

jueves, 5 de febrero de 2009

El Estado de la Nación

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España, camisa blanca de mi esperanza.

(Ana Belén)

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Los negros son felices aparcando coches alrededor de los hospitales.

Con eso tienen bastante, y mucho más que en África;

por distintas razones se convencen así

la izquierda hermosa y la derecha peleona,

y España sigue dividida en dos,

eternamente,

como los cuernos del toro: nunca será unicornio.

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Aquí todo el mundo grita, como en la televisión.

Y las casquerías proliferan más allá de las reales vísceras de los animales.

Vivimos sumergidos entre la utopía y las buenas costumbres,

y las fantasías proletarias sobre lo justo y lo injusto

se multiplican como las mariposas de un amor roto.

“Penétrame más”, dice la loca vieja sobre el camastro del hostal discreto,

“pero no intentes penetrar más allá de mi piel: es coto vedado.”

¿Escudo o carencia?

Siempre odié la caza y los cazadores,

me parece un asunto de pervertidos.

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Los cubanos --también felices, gracias--,

como niña resabiada, imitan a su madre en eso de la separación,

y Anabelle Lee, en la casa de Usher, redecora la fachada

con el dinero que ganó para devolver prestigio y honor

sin cambiar el interior: cual Lampedusa advirtió,

todo se conmociona y varía para retomar la antigua forma

que pedía a gritos el temple de un cambio,

--¿descaro o confusión?--

¡No me hables de esa mujer, atacada por la erisipela!

Mi crueldad merece peores cosas, pero no la semejanza.

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Los hijos de Ceaucescu se excitan como lobos

ante la sangre que se desliza por debajo de la puerta,

como el diezmo que el rico debe pagar por su casa retirada de la plebe;

y los indígenas se divierten emborrachándose

como en un tiempo hicieron los cherokees en sus reservas,

pero ellos no tienen esas piedras verdes con que engarzan pulseras

para los turistas de clase media.

Aquí todo el mundo dice que la cosa va mejor,

como en la televisión.

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El antiguo peón, la puta de siempre,

y la criada hincando rodilla sobre el terrazo,

comparten sitio en Buckingham Palace,

--aseguran los últimos rumores de migración--,

porque, de allende las fronteras, llegó pobre mercancía para sustituir su faena.

No me explico tal diversión de los que fueron y ahora son,

mas cierto será pues todos compensan la miseria exterior con la interior.

Atravesar Montera es como disfrutar merienda en La Granja de San Ildefonso,

una vez decapitada María Antonieta;

Goya con el pincel detenido de puro horror:

aquí todos te venden algo, como en la televisión.

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Bajo mi balcón, frente al barroco Cayetano,

dos chinas pasan el sofoco de la madrugada

hablando sobre sus maridos, creo yo,

en un metálico cantonés que hiere la noche y el sueño.

Los fardos de mercancías son los mismos que vi en Shanghai

la última vez, antes de la invasión japonesa.

Luego vienen los moros y un africano mete una bronca de cocaína

bajo mi puerta; los nacionales se hacen sombra en el zaguán

y roban agua para sus jeringas.

Alguien pasará también insignificante y sin nombre,

pero ésos, ya se sabe, no arman ruido, como en la televisión.

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Desplazando a los chaperos baratos del madroño,

en la Puerta del Sol, una banda de mariachis eleva salerosa malagueña

y con sus voces la sostiene hasta depositarla sobre el lecho del pavimento.

“Besar tus labios quisiera —besar tuuuuus labios quisiera—

y decirte niña hermosa...”

Siento de pronto nostalgia, como si yo fuera mejicano,

de tocar las cuerdas del macho guitarrón,

me confundo, me atolondro,

hasta que una luna japonesa me saca de la infancia:

“please, may you take a picture of a bright full moon in the dark?”

Reculo por Preciados dando la vuelta a obras de incalculable valor

que se eternizan hasta la reencarnación.

Cuando todo se termine, Madrid quedará preSciosa,

como decía la madre de Raúl Ibarra,

y, ¡no podía ser menos!, también la televisión.

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Pasa un cuerpo y pasa otro y pasan dos y hasta cien

“Pae, afasta de mim esse cálice!”—

y yo que creía que el espigón había muerto,

y en la tarde veraniega me presumo repentinamente vivo,

como San Isidro en el ruedo de la ida y la venida, la sangre,

la ovación del muerto ante su muerte,

la lágrima del vivo por su vida

y la sonrisa de quien se disputa el deber y la discreción.

No me explico por qué el político se obsesiona

en contemplar la luna desde el lado oscuro que nunca se ve,

como si buzeando en un galeón mohoso

fuera a encontrar la obra arquitectónica de Beluca Valdés

que nunca ni siquiera imaginó.

Y hay que pulsar el “mute” de tanto diálogo inverosímil,

inútil, demagógico y chapucero, como en la televisión.

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Ser apestado no es una profesión:

se comienza por la verdad y se termina en la oscuridad;

o en la omisión premeditada, que

del mediocre glorioso son desorden y venganza,

otra forma más de la misma expresión, pero no con dolor

sino con ignoto gozo.

Ser triste arrastra como río nutrido

y tiene su paradero lejano como el suicida:

una vez que ha tomado ese camino no le ayudes,

no te erijas en protector ni amigo, no quieras salvarle.

Además, ¿acaso sabes tú de qué suerte o peligro?

Nadie sabe cuál será el próximo programa,

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como en la televisión.

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(Madrid, 17 de junio de 2006)

© 2006 David Lago González

sábado, 31 de enero de 2009

Imagine Peace (oración)

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Guárdanos, Jesús, de los cardenales de rojo birrete

y afeites tan delicados como antiguas mujeres enharinadas.

Guárdanos, Alá, de los jeques despóticos, de tus mártires,

de quienes no pueden perdonar que cualquier civilización sea un soplido de arena

porque, tal como el hombre, su solidez es un sueño.

Guárdanos, Alí, del shií que cumple silencio y explosiona a la hora señalada.

Guárdanos, Abrahám,

por los que quieren hacer de la piedra donde ofrendaste a tu hijo

el alto concreto celeste que separa a los semitas en enemigos

cuando la bestia no puede vivir sin la garra ni el ave sin la pluma.

Guárdanos, Karl Marx, de tu herrumbrosa revolución industrial

y de tu falta de previsión porque la plusvalía está en la esencia humana

como el amor y el odio, la pierna y su movimiento, inseparables,

maldad contra maldad, bondad besando las bocas de las buenas.

Guárdanos, Jefferson, de tu declaración de igualdad

que nadie escuchó y aplicó según sus conveniencias.

Guardanos, querido Vladimir Ilich, del eco de tus errores

en obra y en personas, como aún les llaman los enamorados de una margarita

a la que siempre le inventaron los pétalos; y tú, loco Adolf,

que el misterio de tu muerte y de tu mente se ensuelva en sí mismo

como el deceso de los animales domésticos.

Redímenos, Historia, de todos tus deslices y aciertos,

de tus ¡oh! gloriosos descubrimientos y tus olvidos más injustos,

que ahora echamos sobre los hombros más cercanos del pasado y el presente.

Guárdanos, John & Yoko, de las burbujas de la inocencia;

de la tonta sonrisa que se esboza en la ignorancia;

de una paz de vana hermosura, superficial, flotante,

que tantos aprovechan para alfilerarla como a globos rojos.

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Guárdanos, extraño, de nuestro prójimo.

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(Madrid, 9 de de diciembre de 2003)

(C)2003 David Lago González

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domingo, 7 de diciembre de 2008

Voz de terra seca

Tua mae tem voz de terra seca, voz

de sulco semeado

que esperasse chuva cada dia

e a chuva não vem.

Cuando a escutei através dessa enorme distança

que os mares enchem, chega doce da areia daquele que sabe mais.

Fala de mortos, de coisas velhas, de sombras

que aos olhos de seu filho turvan.

Chega só, tão só,

o deserto em sua mirada, em sua voz,

aua voz em silenço.

Imagino-a sentada num balanço, ao lado da janela.

Aprendo a respeitá-la cada vez que escuto a areia chegar.

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(Hospital Ramón y Cajal, Madrid, 9 de março, 2005.)

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Tu madre tiene voz de tierra seca, voz

de surco sembrado

que esperase lluvia cada día

y la lluvia no viene.

Cuando la he escuchado a través de esa enorme distancia

que los mares llenan, llega dulce de la arena de aquel que sabe más.

Habla de muertos, de cosas viejas, de sombras

que a los ojos de su hijo nublan.

Llega sola, tan sola,

el desierto en su mirada, en su voz,

su voz en silencio.

La imagino sentada en un balance, al lado de la ventana.

Aprendo a respetarla cada vez que escucho llegar la arena.

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(C) 2005 David Lago González

lunes, 13 de octubre de 2008

a mess of blues

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A mess of blues

Lays along me at the end of the night

As a bunch of sheets drowning me into dark

I cannot take it off of my eyes

Even when I open them to dream of idiot’s tomorrow

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(C) David Lago-Gonzalez

sábado, 29 de diciembre de 2007

Tu fiel enamorado*





a la memoria de Carlos Victoria

...y mientras tenga en mis venas sangre
te seguiré queriendo, te seguiré esperando




And long as the blood runs thru my veins
I will be loving you
I will be waiting for you

Sólo te digo eso
Aquí
En esta tarde lluviosa
Bajo la copa del bosque
El bosque que es “El Bosque”
Y mientras tenga en mis venas sangre...
Te canto en inglés
I will be loving you...
Tanto himno de mierda
Ven, anda, quédate aquí
Tan sólo persiguiendo tu cariño...
Yo vivo desafiando el porvenir...

Suena mal
Como dicho por ellos
Vieja canción de borrachos
Bebo desde ayer por la tarde
Fui a buscarte esta mañana a tu casa a las ocho
Pero ya tú no bebes como antes
Desde aquella noche en que se te olvidó todo
También se te olvidó beber
Cerveza cruda, limón partido, dame un abrazo que yo te pido...
Al bosque se viene
O se está? Sobre la piedra de esta mesa
Destriparon a un viejo chivato
El hombre cayó casi encima de mí
Si hubiera un lugar elegante, un solo lugar decente
En toda esta maldita ciudad
No estaría muerto ahora
Cantando esta canción and long as the blood runs...
Estaré mirando cómo el Viejo huía de mesa en mesa
Volaba, parecía un cuervo blanco
Puro hueso, nariz
Mucho miedo
Más miedo que sangre
Yo traduje esa canción para no cantarla en español
Ellos hablan esa lengua, todos la hablan,
Hasta el muerto que murió y me manchó el pantalón
Yo traduje esa canción
Para estar queriéndote siempre
Aunque los rayos nos partan
Tal vez vuelva el caballo, el camino real, el bosque
Llueve todo el tiempo
Y la cerveza se acabó
Hasta mañana tal vez en que nos toque otra vez
Si hubiera un lugar elegante
No me habrían matado, no habría chivateado al tipo de la cárcel,
No habría volado a tu palomar



(Madrid, 27 de diciembre de 2007)


*”Tu fiel enamorado” o “Pica mi caballo”, canción montuna que Carlos Victoria tradujo para poder cantarla en inglés en un tiempo en que casi odiábamos comunicarnos en español por ser el idioma oficial del Gobierno cubano.