viernes, 3 de septiembre de 2010

Once de septiembre

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Once de septiembre, mi padre muere

escuchando voces de nativos paisanos

que le hablan desde lejos.

Un año antes, el General Pinochet ataca La Moneda

y se viste de rojo sangre.

Desde la silla frente al obrador del comedor,

él extiende los brazos formando un cuadrado

para reposar sobre ellos la cabeza.

La noche púrpura es un leviatán.

Años después, el World Trade Center en Nueva York

se desploma herido de muerte por dos aviones.

Él permanece sentado después de ya partir

y las voces de los nativos siguen hablando

sin que nadie les escuche. El mundo

seguramente sigue su curso.

 

(Madrid, 3 de septiembre de 2010)

© 2010 David Lago González

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Mi padre murió, sentado y solo en el comedor de casa, mientras escuchaba Radio España Internacional.  Tal vez un año antes, o cosa así, había comenzado a sintonizar esa emisora en onda corta, afición que nunca antes le había conocido.

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2 comentarios:

Menalcas dijo...

que raras coincidencias, yo tambien cumpli 60 años, este año y mi madre murio un 11 de septiembre, justo el año de Pinochet. solo es coincidencia, pero me resulta curioso.un saludo

Zoé Valdés dijo...

La sencillez del dolor.