sábado, 3 de octubre de 2009

On my way back to New York



Cuando te vi esperando por mi
en el lobby de ese gran hotel
por donde discurre lo subterraneo,
senti como si hubiera por fin regresado a casa
despues de una jornada agotadora
esperando una fortuna que no llega;
como si hubiera cerrado la puerta
y dejado fuera todo el miedo y el nervio enhiesto
de las orejas del zorro.
Por fin estaba seguro,
por fin estaba a salvo,
por fin estaba seguro de estar a salvo.
Entonces supe que llegaria a tiempo
a cualquier destino
que se me antojara imposible.

Cuando en el vagon, me rodeaste con tu brazo
--exactamente me echaste el brazo por encima--,
calibre lo importante que habiamos sido
y cuan lejos habiamos viajado
desde aquel primer encuentro en el garito inevitable.
Eu nao estoi mais apaixonado,
pero aquella certeza de haber hallado la diferencia del oro
se muda ahora en el sosiego de transitar hacia el infinito
con otra certeza mas consolidada: andar por siempre acompanado
de una mano que no habra de soltarme.

(Philadelphia, 19 de septiembre de 2009)
(C) 2009 David Lago Gonzalez

1 comentario:

María Gina Valero Ortiz dijo...

Saludos poeta, me alegra que estes entre nosotros, y que tu viaje fue un poema nuevo y eterno, yo sigo creyendo que el camino es en si mismo el destino . Un besote Maria Gina.