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lunes, 20 de junio de 2011

Fantasma

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Dave McKean - Perch Stone - from A Small Book of Black & White

Dave McKean - Perch Stone - from A Small Book of Black & White

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Fantasma

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a Jose Mario, años después de partir

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Alégrate.

Tú no puedes comprenderme.

Ni yo soy capaz de explicar lo inexplicable.

¿Qué voy a contar?

Por más que esta mujer se obstine

en pedir constancia y constancia de la existencia,

cómo voy a poder hablar de la ausencia

aun estando más presente que nunca.

¿Cómo puedo describir una tarde de domingo en provincias

a alguien que cuando se movió de la noche utópica

fue para lanzarse a las estrellas, aun cuando fuera a oscuras?

Además, ¿para qué?

¿De qué valen las vivencias?

¿Para legajos inservibles que mirarán con recelo

damas impertinentes con gafas de lectura

cayendo delicadamente sobre la punta de su nariz respingona

e insolente, y llena de verde?

¿A quién le importa mi silencio?

Y mucho más triste, ¿a quién le importan mis palabras?

La ruptura entre tú y yo es total. No viene de ahora,

no viene de ayer, ni viene de mañana: viene

de tan hondo que son dos abismos que ocurren en hemisferios contrarios.

Alégrate de no entenderme, al fin y al cabo.

Eso, al menos, quiere decir que si explicas algo de ti

alguien lo comprenderá y lo tomará en cuenta.

Lo peor del mundo es que no puedas hacerle ver a nadie

que simplemente eres un fantasma.

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(Madrid, 20 de junio de 2011)

© 2011 David Lago González

sábado, 19 de marzo de 2011

Frustración

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William Rios_Downtown Miami193836

© William Rios, Downtown Miami Today 3 p.m.

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A mis amigos Elio Poblador, Carlos Alonso Victoria y Carlos Victoria (rip)

A Omar Cerit

A Nikitín y Emilia

A Enrique Bedoya Sánchez (rip)

A los proscriptos que llenaban la saleta de mi casa para escuchar música degenerada

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Cada verso que escribí, escribo y escribiré

será siempre la canción que nunca pude cantar.

Todo pecador lleva su dolor oculto, y ése es el mío.

Habría querido cantar los versos de aquellos muchachos temerosos

que nos asomábamos con inocencia y desfachatez

a una naturalidad prohibida por los gendarmes

que custodiaban y medían la torcedura del tronco.

En la lengua del enemigo, sólo en palabras mascadas por el enemigo.

Ese idioma, ese código secreto, nos reforzaba en un desarraigo

que comenzó en el mismo lugar de origen de todos los males

y de toda la imprevisible felicidad que nunca jamás se ha podido definir.

Nuestros dioses nos traicionaron cuarenta años después,

o quizás desde entonces, quién lo sabe. Y qué más da.

No hubo nunca otra revolución que nos interesara más

que la de los voluntarios descamisados

que se emborrachaban en la cabina del aeroplano de Jefferson.

Todo cuanto sonaba con acordes impositivos de marcha militar

nos era ajeno, extraño, odiado y eliminado sin apenas escucharlo.

Queríamos ser todo lo imperfecto que el ser humano puede ser.

Ésa es la verdad. Quien diga lo contrario, miente.

Miente como los que, con sus mentiras, nos obligaron sin saber

a descubrir una libertad distinta, sólo nuestra, intransferible.

Odié a esos hombres que nos secuestraron

del pequeño mundo real que podíamos habitar;

odio a sus hijos que les defienden y justifican;

odio todos los símbolos que utilizaron para eliminarnos antes

y ahora enarbolan de nuevo para ni siquiera permitirnos

morir en paz. Puede que hasta ni se den cuenta.

Pero la ignorancia y la inconsciencia no les eximen de culpa.

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Yo sólo quería cantar en nuestro idioma secreto, pequeño,

el silencio con que todos aquellos hermosos muchachos,

mezclaban sus sexos y entonaban su tímida alegría sin permiso

a algo que ni siquiera pensábamos que se llamaba horizonte;

pero los gendarmes me convirtieron en poeta,

en un poeta maldito, extraño, incomprensible

y odiado por los unos y los otros.

Los maldigo a todos.

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© 2011 David Lago González

(Madrid, 19 de marzo de 2011)

…

lunes, 2 de agosto de 2010

Your terse verse…

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Beyond Desire by Harm Erkov

© Harm Erkov, Beyond Desire

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Your terse word denotes the description of the excited man...*

Excited about something as intangible as the imagination,

Waiting for something as harmful as chance.

Longing to love himself again

And by loving the shapeless desire, the world sinks.

As the tragic error, oh horrors,

Desire instills every minute of waiting

To again become a mockery of all adversity.

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© 2010 David Lago-Gonzalez

© Kurt Findensein, translation

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*Roger Salas

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